Como hemos visto, la inteligencia humana tiene que ver con la capacidad de predecir el futuro y actuar con éxito para la supervivencia.
La imitación que hacen los chat-bots del cerebro humano es literalmente una copia de textos de libros, periódicos, documentos de todo tipo y páginas de Internet creados por nosotros para aprender cómo producimos y hacemos uso de nuestro lenguaje.
Lo hacen por medio de probabilidades y una técnica de aprendizaje que les permite averiguar, según el contexto, la siguiente palabra, o token. Esta serie de posibilidades como «es grande», «es roja», «es perro», «es niña», y se deciden por la que más tiene sentido según el contexto.
No hay que olvidarse de que, de momento, «solo» predicen cuál es el siguiente «token» para poder hablar con nosotros (o con otros artefactos, con otras inteligencias artificiales), cada vez de manera más convincente.
Ya habrás visto que a veces que los chat-bots lo hacen muy bien y a veces no tan bien. Pero se esfuerzan, gracias a lo imitado, a su aprendizaje y a la gran capacidad de cálculo, de computación y de consumo de energía de estos artefactos.
Todas las otras inteligencias artificiales están todavía un poco lejos, aunque los científicos, ingenieros, humanistas y diseñadores se siguen esforzando por aclarar las formas de ser inteligente que tiene nuestro cerebro. Muchas veces lo hacen creando artefactos que imitan esas formas de ser inteligente.