Internet da más importancia a que la información circule rápido y por todas partes que a que sea válida, comprobada o vaya al ritmo de nuestros cerebros.
Existen varios peligros que conlleva la velocidad en que se procesa la información digital:
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- El primer problema es la velocidad a la que circula, que es mayor de la que los seres humanos podemos usar para procesarla y vetarla.
- El segundo problema es que la infancia y la adolescencia no han desarrollado todavía sus criterios de confiabilidad y, por tanto, no pueden aplicarlos a sus vidas digitales: simplemente, no los tienen.
- Por último, el tercer problema consiste en que, si todo es información con el mismo valor, entonces nada es información. Es decir, si toda la información es igual de válida, sin valorar su calidad y veracidad, entonces no sabemos lo que es importante o cierto.
Por ejemplo, en el caso de las herramientas de inteligencia artificial sirven para acelerar la producción y difusión de información y contenidos, pero, como sucede con todas las tecnologías digitales, siempre hay seres humanos responsables de su diseño y seres humanos responsables de cómo las utilizan.