Según Nick Srnicek (2017) en Platform Capitalism, las plataformas digitales son infraestructuras digitales que se posicionan como intermediario entre los usuarios, como individuos u empresas. Este nuevo modelo de empresas controla el acceso, la interacción, la realización de transacciones, o la coordinación de actividades a través de internet.

El modelo de negocio de las plataformas se basa en que cantidades enormes de usuarios (nosotros, empresas más pequeñas, instituciones, escuelas…) utilicen sus servicios y productos de manera que ellas puedan controlar el acceso y la mediación en relaciones personales, comerciales, educativas, políticas, comunicativas, etc.

Las plataformas más importantes son además las más conocidas y las que tienen mayor valor económico en el mercado bursátil: Amazon, Google, Apple, Microsoft, Meta y, últimamente, OpenAI.

Las plataformas digitales tienen como objetivos, entre otros, controlar el acceso y regular las interacciones entre usuarios en la web. Para ello, diseñan todas esas puertas digitales, campos cerrados y puntos de entrada y salida específicos en las que solicitan nuestro  “carnet de identidad digital”  al acceder o interactuar en ellas.

Estas, al igual que muchas otras empresas de tecnología, consiguen que todos los usuarios accedan a sus servicios y productos gratuitos a cambio de proporcionarnos acceso a ellos.

Estas compañías son el modelo de negocio que, aunque comienzan con la apariencia de ofrecer todo gratis, en realidad buscan monetizar sus servicios a través de distintos métodos, como el uso de los datos personales.