Hay sitios web que, además de las cookies, tienen un mecanismo de identificación reforzada: el registro con usuario y contraseña.
Las plataformas que requieren registro no dejan que las usemos a menos que nos identifiquemos ante ellas, y esto va creando una imagen de cada usuario.
En los teléfonos móviles podemos utilizar los navegadores de la misma forma en que lo hacemos en un ordenador y, en este caso, las cookies funcionan de igual manera.
El móvil tiene mecanismos muy reforzados de personalización y rastreo porque para que el móvil funcione lo tenemos que dar de alta a través de Android (Google) o Apple.
Estas plataformas saben lo que estamos haciendo siempre que lo tenemos encendido y, a veces, incluso cuando está apagado.
Lo mismo ocurre con las aplicaciones del teléfono (o de la consola de juegos o las gafas de realidad virtual) porque no puedes usarlas sin haber pasado por el Mercado de Android (Google) o la Tienda de Apple, para lo que necesitas que tu teléfono esté registrado.
Cuando te das de alta en la aplicación, vas dejando las señales que permitirán la personalización de la experiencia. Esta experiencia se puede vender gracias al rastreo de los datos que has ido dejando en cada paso de la interacción con las pantallas.