Gran parte de la infraestructura y aparatos digitales de Internet están específicamente diseñados para inducir adicción y dependencia digitales.
Los modelos de negocio diseñados en función de la atención y los datos requieren que los públicos usuarios estén conectados y activos la mayor parte del tiempo de cada día, todos los días del año.
Para maximizar la actividad digital de los usuarios y su interacción, las plataformas digitales y los proveedores de servicios y productos buscan que el usuario no abandone sus páginas o servicios y que, si lo hace, la salida no suponga una desconexión de Internet, sino una navegación a otro sitio que abra la posibilidad de recuperar a ese usuario más adelante.
En el caso de experiencias dentro de servicios (como videojuegos, redes sociales, apuestas o sitios de compras), las técnicas de «gamificación», de maximización de la sociabilidad y de uso de colores, luces y sonidos se emplean para captar la atención del usuario y dirigirla a otros lugares, pantallas o niveles dentro del mismo servicio.
De esta manera, el usuario llega a ese nivel mental en el que le es más difícil parar y tomar una decisión acerca de lo que está haciendo que dejarse llevar por el flujo en el que se ha metido y seguir interactuando con el sitio, a veces con un detrimento considerable de su salud o de su economía.