Las interfaces difuminan los límites del mundo exterior con el interior, haciéndonos creer que solo existe un mundo. Al hacer esto, nos olvidamos de que otros usuarios pueden entrar y salir a otros mundos con facilidad.
Las interfaces están diseñadas para no ser vistas y no nos damos cuenta de que los mundos a los que entramos, con todas sus maravillas, posibilidades y peligros, están mediados por la interfaz tecnológica que sirve como puerta de entrada.
Ser conscientes de que no entramos en el mundo, sino que el mundo digital es siempre un mundo creado por medio de la interfaz, es otro de los aprendizajes que nos ayudará a hacer un uso apropiado de las tecnologías digitales.