Cuando hablamos de calcular nos referimos a un procedimiento mecánico, un algoritmo, que nos sirve para averiguar qué consecuencias se pueden extraer de unas variables que ya se conocían.

El cálculo es un medio muy poderoso porque nos permite anticipar el futuro, de tal manera que nos ayuda a sobrevivir y adaptarnos siempre que contemos con los datos y los procedimientos adecuados.

Para calcular en el sentido de computar es necesario que las variables y en realidad casi toda la información que se use esté formalizada y escrita en símbolos.

Esto es así porque el idioma «formal» de los símbolos lógicos y matemáticos se puede «traducir» al idioma de las máquinas electrónicas, de forma que estas puedan hacer las operaciones de computación o cálculo en sus propios «órganos», por ejemplo en los chips de silicio.