Para decidir lo mejor para nosotros, tenemos que saber dos cosas. Primero, qué queremos del uso de la tecnología en cada caso y, segundo, qué quiere la otra parte, qué propósitos quiere cumplir.

En el caso de las empresas, lo que quieren se manifiesta en el diseño de la tecnología y de su modelo de negocio. En algunos casos, el propósito de la empresa y de su tecnología digital coincidirán con nuestros comportamientos y objetivos, pero en otros casos, no estarán alineados.