La atención, nuestro tiempo mental, se manifiesta en la capacidad de elegir de entre varias posibilidades.

Atender a algo o a alguien supone entregarse a esa cosa o persona de manera generosa. Es uno de los aspectos más bonitos y que mejor definen nuestra capacidad cognitiva y nuestra ética como seres humanos.

La atención es el nuevo y más atractivo territorio de los modelos de negocio digital porque capturar la atención de alguien es el primer paso para dirigirlo a otros sitios webs, a otras actividades o a otras emociones.

Lo que hacen las plataformas digitales al dirigir nuestra atención es invitarnos a no prestar atención a otras cosas o personas a las que podríamos entregarnos en ese momento.

La atención siempre está ligada a la voluntad y a la educación de esa voluntad para centrarse en lo que hay que atender en cada momento, para seleccionar los propósitos y valores de nuestro comportamiento y de nuestras interacciones digitales y analógicas.

El paso previo a capturar las experiencias que somos y tenemos es atraer nuestra atención. Por eso la atención es la tercera moneda digital, vinculada a algunos modelos de negocio, a los datos y al dinero.