La salud mental y los comportamientos digitales de las infancia y la adolescencia dependen en gran medida de la ejemplaridad de los modelos que encuentren en su entorno educativo y familiar.

Todo lo que hacemos en Internet deja rastros de datos, y practicar nuestros valores sobre nuestros comportamientos es fundamental para desarrollar vidas legales, éticas y seguras, tanto en el mundo analógico como en el digital.