La confluencia de medios sociales y teléfonos móviles inteligentes ha producido un aumento pronunciado de la ansiedad en las generaciones más jóvenes.
La depresión es otro trastorno que se ha diagnosticado cada vez más entre la juventud, por un lado, gracias a la concienciación del trastorno en redes sociales, y por el otro, por su relación con el sobreconsumo de tecnología y plataformas digitales.
La infancia y la juventud son las épocas clave del desarrollo mental y de la personalidad de los seres humanos, por lo que los cambios radicales e incontrolados que se viven en estos periodos afectan de manera imprevisible su futuro.
Desde la aparición de contextos digitales, sobre todo de los portátiles, las infancias han sido las más afectadas. Esta interferencia en su crecimiento es cada vez más fácil de ser accedida y está más presente en sus vidas.
Esto a lo que los expertos llaman el «recableado» o reconexión de los circuitos tradicionales en los que se basaba el desarrollo infantil.
Todos estamos implicados en este «recableado» y, aunque sea difícil, es fundamental que, individual y colectivamente, le demos la vuelta a esta situación.
Todas las soluciones pasan por deshacer este nuevo «cableado digital» de la infancia y conseguir que la familia, la escuela y los seres queridos vuelvan a convertirse en los escenarios clave del desarrollo infantil y juvenil. Internet tiene que estar mediado por los filtros y guardarraíles de padres y madres, familia, escuela y amistades, y no que ocurra lo contrario.