La distribución de contenidos sexuales incluye:

    • El sexting: intercambio de mensajes, fotos o vídeos de contenido sexual.
    • Pornografía deepfake: forma de abuso sexual que consiste en la representación falsa de una persona con creaciones de inteligencia artificial, que superponen su cara con un cuerpo ajeno.
    • Acoso sexual: petición de favores sexuales en comunicación digital, en ocasiones reclamando contenidos sexuales explícitos a la víctima.
    • El uso de lenguaje sexual no deseado o inaceptable.
    • La venganza pornográfica: distribución no permitida de contenidos sexuales digitales de quien ha sido nuestra pareja para provocarle un daño moral y reputacional como castigo tras haberse terminado la relación.
    • Sextorsión: extorsión o chantaje de una persona a cambio de que no publiquemos contenido sexual en el que dicha persona aparece o está representada.

Varios estudios recientes han mostrado que, mientras que el acceso a contenido sexual en línea y a pornografía digital es cada vez más fácil y común, la edad media en la que los jóvenes tienen su primera experiencia sexual con otra persona en el mundo analógico se ha retrasado en las generaciones más recientes.