El valor del respeto se puede aplicar a todo lo que concierne a la privacidad. La privacidad es el derecho humano de proteger la información personal y el acceso a esta. En el mundo digital, la privacidad es muy importante, ya que resulta más sencillo que en el mundo analógico vulnerarla.
Las políticas de privacidad de las plataformas son una guía para informarnos sobre qué datos nuestros recogen, por qué los recogen y cómo podemos administrar, exportar o eliminar la información que confiamos a las plataformas. Es importante que los usuarios y las plataformas respeten la privacidad de todos los usuarios, así como que los usuarios mismos se informen y pongan en efecto su derecho a la privacidad.
En la actualidad, se están desarrollando neurotecnologías que buscan intervenir en el cerebro humano, y que pueden usar las ondas cerebrales para explotar nuestros datos económicamente. En este contexto, surgen límites éticos que han llevado a la necesidad de desarrollar un marco jurídico de definición, reconocimiento y defensa de la privacidad del cerebro.
Para desarrollarnos armónicamente es necesario saber distinguir el «yo» interior del «yo» exterior, es decir, diferenciar aquello que nos identifica a nosotros mismos de la persona que construimos en Internet. Por otro lado, también es importante saber qué parte de nuestra identidad queremos preservar privadamente en nuestro «yo» interior. Cuidar la interfaz que salvaguarda nuestro «yo» interior del mundo digital y las neurotecnologías está directamente relacionado con el respeto y la privacidad.