- Poner en práctica el valor del respeto en sus diferentes manifestaciones es el primer paso para una condición digital armonizada y ajustable a cualquier contexto.
- Si todos respetamos las identidades propias y ajenas, las leyes y las relaciones que establecemos, también pondremos en práctica la confianza, la privacidad y los derechos de autor.
- Identificar las necesidades y establecer los convenios de cada contexto nos permitirá comprender mejor qué propósitos queremos que cumplan las tecnologías. Esto es asequible por medio del diálogo, ya sea en familia, en la escuela o en el trabajo.
- Los valores que ponemos en práctica en el mundo analógico también deben aplicarse al mundo digital. En ambos casos, el árbol de decisiones nos puede ayudar a tomar la decisión que mejor convenga a todos.