3.4. Sexualidad y contenido de adultos
3.4.1. La sexualidad
La sexualidad es una de las formas más profundas de la experiencia humana. Por medio de la sexualidad los seres humanos experimentan y se expresan a sí mismos en una serie de actividades que incluyen elementos biológicos, emocionales, psicológicos, físicos, culturales, eróticos y sociales.
La sexualidad está relacionada con el placer, el deseo, la exploración, la comunicación y, en ocasiones con la reproducción.
Para desarrollar una sexualidad saludable, la experiencia sexual debe reunir las siguientes características:
- Estar alineada con el desarrollo y la madurez del participante.
- Producirse de manera voluntaria y consensual.
- Tener un componente dialógico importante orientado a la seducción y al consentimiento.
- Llevarse a cabo para disfrutar del placer propio y de quien nos acompañe.
- Compartir objetivos.
La sexualidad, relacionada con la intimidad y privacidad de las personas, es más saludable cuando es tratada abiertamente y sin coacciones entre los participantes.
La sexualidad es una parte importante de la vida humana, y así también se ha trasladado al mundo de Internet. Esto significa que todas las reglas y principios que hemos visto hasta ahora acerca de nuestro Internet se aplican también a la sexualidad.
3.4.2. La sexualidad y el contenido sexual en Internet
3.4.3. Comportamientos no deseables
La confusión acerca de cómo funcionan lo digital y la sexualidad nos llevan con frecuencia a comportamientos no deseables que son el resultado de la adicciones digitales o consecuencia de actos de abuso hacia personas que han sido objeto de nuestra sexualidad. En muchas ocasiones, estos comportamientos inadecuados son delitos penados por la ley.
3.4.4. La distribución de contenidos sexuales
La distribución de contenidos sexuales incluye:
- El sexting: intercambio de mensajes, fotos o vídeos de contenido sexual.
- Pornografía deepfake: forma de abuso sexual que consiste en la representación falsa de una persona con creaciones de inteligencia artificial, que superponen su cara con un cuerpo ajeno.
- Acoso sexual: petición de favores sexuales en comunicación digital, en ocasiones reclamando contenidos sexuales explícitos a la víctima.
- El uso de lenguaje sexual no deseado o inaceptable.
- La venganza pornográfica: distribución no permitida de contenidos sexuales digitales de quien ha sido nuestra pareja para provocarle un daño moral y reputacional como castigo tras haberse terminado la relación.
- Sextorsión: extorsión o chantaje de una persona a cambio de que no publiquemos contenido sexual en el que dicha persona aparece o está representada.
Varios estudios recientes han mostrado que, mientras que el acceso a contenido sexual en línea y a pornografía digital es cada vez más fácil y común, la edad media en la que los jóvenes tienen su primera experiencia sexual con otra persona en el mundo analógico se ha retrasado en las generaciones más recientes.
3.4.5. La industria de la pornografía
Conclusiones
Todo lo que se aplica al mundo analógico se aplica al digital. Mientras que Internet lo hace todo público, en el caso de la sexualidad hay experiencias que, por su propia naturaleza, solo se pueden desarrollar de manera saludable cuando se respeta los principios de privacidad, intimidad, seguridad y respeto entre todos los participantes.
Además, ciertas culturas y religiones tienen otras normas respecto a la sexualidad, y estas normas deben conversarse en la familia o la escuela, sobre todo en lo que respecta a la sexualidad y la pornografía digitales.

