C1T 2.3 T La separación-conexión y el silencio del “yo”

La separación-conexión y el silencio del «yo»

  • El «yo» a veces tiene ganas de comunicarse, conectarse o compartir información con otros «yoes», ya sea directamente o por medio de los dispositivos y las redes que sirven para conectarlos.
  • Por el otro lado, en ocasiones el «yo» no quiere conectarse ni comunicarse, simplemente quiere «ser yo» y experimentar la vida, los sentimientos, emociones y aventuras sin tener que compartirlo con nadie.
  • Nuestros sentidos y nuestra piel nos separan y nos conectan a la vez del mundo exterior y de los amigos, por lo que podemos ser nosotros mismos, sin los otros, siempre que queramos (y siempre que no estemos conectados).
  • Esta separación-conexión es uno de los mayores inventos de la evolución porque nos permite pasar de nuestra vida interior a nuestra vida exterior (con un poco de entrenamiento y práctica).
  • La capa que nos protege y nos permite cuidar de nuestro «yo» es la interfaz más eficiente que se ha creado, mucho más que las pantallas de nuestros móviles y ordenadores.

La interfaz «yo»-mundo

  • Esta interfaz del «yo» con el mundo es la que nos permite crear nuestro refugio, ese lugar al que solo nosotros podemos entrar y que vamos enriqueciendo con cada experiencia.
  • Lo que hay dentro de nuestro refugio es lo más valioso que tenemos en nuestras vidas.
  • Por este motivo, solo dejamos entrar a nuestro refugio a personas especiales en nuestras vidas.

La gran tarea

  • Tener y desarrollar un lugar en el que refugiarnos y experimentar quiénes somos es una de las tareas más importantes de nuestras vidas.
  • Es tan importante saber construir el refugio, decorarlo y protegerlo del exterior como saber cómo y cuándo acceder a él, es decir, activar nuestras interfaces para salir y entrar, o para que entren y salgan las cosas que vienen de fuera, la información, conexiones y emociones que nos llegan por medio de la comunicación digital o personal.